Hago y escribo lo que me sale y me viene en gana.

domingo, 2 de octubre de 2011

Techodemenos.

Quizás sea el recuerdo de cómo se deslizan sus manos por su piel. Rememorar la sensación que le producen sus labios sobre los de ella. El escalofrío que recorre su columna espinal cuando le acaricia, despacio, suave, parando en cada recoveco, en cada línea, siguiendo los cambios de dirección que le proporciona su cuerpo.
Ella suspira, y busca su lunar favorito. Lo toca con la yema de los dedos.
Sonríe al recordarlo.
Hoy es de esos días en los que se da cuenta de que quizás no haya nadie en la faz de la tierra que pueda hacerla sentir tan mujer, y sabe, de un modo u otro, que son las dos partes de un todo, y que esto no ha hecho nada más que empezar.