Ella suspira, y busca su lunar favorito. Lo toca con la yema de los dedos.
Sonríe al recordarlo.
Sonríe al recordarlo.
Hoy es de esos días en los que se da cuenta de que quizás no haya nadie en la faz de la tierra que pueda hacerla sentir tan mujer, y sabe, de un modo u otro, que son las dos partes de un todo, y que esto no ha hecho nada más que empezar.