Hago y escribo lo que me sale y me viene en gana.

martes, 23 de abril de 2013

He vuelto para quedarme.

Después de un año, mis dedos vuelven a teclear :)

TENTACIÓN.

“Ahí estaba, de pie, en mitad de aquel salón abarrotado de gente, de caras extrañas para mí que charlaban y presumían de pertenencias y de hijos que estudiaban en universidades prestigiosas. Camareros iban y venían con bandejas repletas de canapés y copas de vino blanco y champán.
Él estaba en un rincón. Vestía una camisa blanca impoluta y unos pantalones negros que se ajustaban a la forma perfecta de su trasero. 2 botones desabrochados dejaban al descubierto unos pelos sueltos del pecho. Su mandíbula marcada estaba en tensión.
Un escalofrío se apoderó de mi cuerpo.
Me miraba. Me miraba desde su posición estratégica y desde allí se hacía más fuerte, y a mí me temblaban las piernas. Me miraba con ojos escrutadores, de deseo. Esa mirada que dirigía hacia mí desde el primer día que nos cruzamos, y que me obligaba a apartar mis ojos de él. Esa mirada de serpiente, de felino, una mirada que hacía sentirme pequeña y desnuda, como sabía que él me imaginaba.
Pero esa noche no. Esa noche estaba retándole yo, y él lo sabía. Me sentía poderosa embutida en mi elegante vestido negro.
Cogí una copa de vino de una de esas bandejas que volaban, y sin dejar de mirarlo, le di un sorbo dejando el rastro de mi pintalabios rojo en el cristal.
De repente algo cambió en su gesto, y una media sonrisa apareció en su cara, incitándome a dirigirme hacia él.
“Quizás sea el mismo demonio encarnado”, pensé, “o quizás quiera darme el mejor sexo de mi vida”.
Mis piernas de pronto se movieron solas y comencé a andar cruzando la sala. Como en una película, la gente se apartaba cuando pasaba y yo me regodeaba en ello.
Me planté delante de él y lo miré, al principio desafiante, después paseé mis ojos por su cuerpo mientras sentía que algo se movía en mi interior. Inhalé profundo para saborear su aroma y con un gesto de mi cabeza, lo guié para que me siguiera, y cuando me di la vuelta, sabía que me escoltaba como perro a su amo…”
… Me desperté sobresaltada y empapada en sudor. De nuevo el mismo sueño se adueñaba de mi mente.


Casper.


1 comentario:

  1. En ocasiones, cuando sueño, descubro que estoy soñando, mientras sigo dormido. No es fácil...la mente se ocupa de que creamos que vivimos una realidad mientras estamos viviendo una situación que no podemos controlar. Es en esas ocasiones en la que le levanto las cartas a mi sueño y me adueño de su destino para que llegue hasta donde yo quiera. Total, conociendo ya que la situación en la que me quiera perder, no tendrá consecuencias en la vida real, tengo la ventaja de ir tan lejos como quiera.
    Me alegra mucho que vuelvas a escribir, María, lo haces muy bien. Besos
    Ah... no sé si habrás oído el Rap que canta tu primo Manuel "mas sabio por Sabina que por viejo". Lo encontrarás en mi blog. http://salvadorgregorio.over-blog.es/

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